Entre el amor ajeno y el propio solo debe haber honestidad

¿Dónde queda la línea entre el amor ajeno y el amor propio? A veces cuesta trabajo diferenciar entre lo que es imprescindible hacer por amor ajeno y hasta dónde se debe llegar tomando en cuenta el amor propio.

Primero que nada, habría que definir el amor propio. Como un tipo de amor sano, donde tú mismo eres tu prioridad y sabes respetar tus propios límites. Aunque sería importante diferenciarlo del narcisismo, ya que tampoco es valido rebasar los límites de las demás personas y mucho menos hacerlas menos para sentirnos bien con nosotros mismos.

Y el amor al prójimo constantemente está bajo una concepción social de que debemos permitir que se nos haga daño, que sólo así sabemos amar. Se ha hablado de poner la otra mejilla. Pero, esta concepción de cómo se debe amar es la que hace relaciones tóxicas.

Habrá veces donde valga la pena poner la otra mejilla, pero son mínimas. Y es importante estar constantemente recapacitando qué es lo que realmente quieres, necesitas o importa. Sumado a las promesas que has hecho y cómo ser fiel a ellas.

No es una tarea fácil, pero estar en una relación de pareja es mágico en un inicio, después se trata de trabajar por un bien común, como equipo. Donde ambos se ayuden a llegar a sus metas, pero si uno de los dos está obstaculizando al otro, es importante hacer una pausa y definir qué es lo que realmente se está haciendo en esa relación.

Todo tipo de “acuerdos” son válidos, siempre y cuando los dos estén enterados. Hay relaciones para crear una familia, para crear un futuro, para pasar un buen rato, para acompañarse por un tiempo, que son más amigos que amantes, que son más amantes que amigos, entre miles más.

Todas estas relaciones están bien, siempre y cuando se mantengan de acuerdo ambas partes, obvio, al ser seres humanos, vamos cambiando de opinión. También se vale, todo se vale en las relaciones humanas.

Todo se vale en las relaciones humanas, menos mentirle al otro. Es aquí donde entra el amor propio para exigir una verdad constante, un acuerdo común y se diferencia del amor al otro, donde la obligación de todos es ser honestos con lo que queremos.

 

 

“Antes que el amor, el dinero, la fe, la fama y la justicia, dadme la verdad”.
– Henry David Thoreau 

 

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s