Las enfermedades son causadas por la mente

Parece un cuento chino, pero de hecho tiene mucho sentido. Para que una enfermedad se pueda manifestar en el cuerpo requiere de dos cosas principalmente, la deficiencia orgánica y de la creencia que hay una deficiencia. Es decir, que nuestro cerebro segrega o deja de segregar sustancias cuando nuestro pensamiento le dice que estamos bajo alguna amenaza.

Por ejemplo, si estás caminando en el bosque y te encuentras con un oso grizzly, tu mente nota que hay una amenaza, entonces tu cerebro reacciona y segrega mucha adrenalina, la cual tiene el efecto de que corras más rápido, tu cuerpo no se canse y tengas mayor facilidad fisiológica para escapar. Ahora bien, la adrenalina en ese caso te salvó la vida, pero si la segregas constantemente, le hace mucho daño a tus órganos.

Claro que este es un ejemplo muy drástico pero, si constantemente estamos pensando que las situaciones cotidianas son una amenaza o vivimos bajo mucho estrés; nuestro cerebro sólo sigue las órdenes de la mente y segrega las sustancias necesarias para sobrevivir a estas amenazas.

Entonces, si el cuerpo está constantemente expuesto a esto, termina por enfermarse. El problema es que estamos diseñados así para sobrevivir a los estímulos externos, pero de repente nuestra mente juega con nosotros y vivimos ciertos pensamientos como amenazas externas. Un ejemplo para clarificar esto puede ser, un adolescente que reprueba matemáticas y en vez de llegar y contarle a sus papás, sabiendo que lo van a regañar o castigar, decide esconder el examen y generar el estrés de que, en cualquier momento, lo puedan cachar.

Hubiera sido mucho más fácil para él decir la verdad, aceptar que sólo es un regaño y seguir adelante. En cambio, durante un largo periodo de tiempo ha vivido con miedo al regaño y a un segundo regaño por haber mentido. El estrés generado por su mente se multiplico en grandes cantidades.

Pero cuántas veces no decidimos estresarnos por no saber decir las cosas o por miedo a tomar una decisión o nos autoreprochamos constantemente muchas de las decisiones que hemos tomado.

Todos estos pensamientos que vivimos como “mini amenazas” son las que mandan al cerebro la orden y es por vivirlo constantemente que nuestro cuerpo se termina por enfermar.

Y entonces sí, está en nuestras manos y en calmar a la mente, la respuesta a nuestra salud. Simplemente tenemos que ser coherentes entre lo que pensamos, con la realidad externa.

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